Movilización Octubre 2019

Tras más de dos semana de movilizaciones masivas a lo largo del país y después de la llamada “marcha más grande de Chile”, como Observatorio de Medios y Movimientos Sociales, nos parece prudente y más que necesario realizar un análisis respecto a la situación presente del movimiento y el papel actual de los medios de comunicación. Para esto, es preciso comprender que hemos pasado de una política de Estado de extrema represión y criminalización del movimiento, a un discurso de unión y paz desde el gobierno de Sebastián Piñera y los medios de comunicación hegemónicos. Este cambio de estrategia, particularmente desde el gobierno central, obedece, entre otras razones, a la ineficacia de los estados de emergencia/excepción y toque de queda en distintas ciudades del país, así como al rol de medios alternativos e internacionales, las redes sociales y, en menor medida, el INDH, como mecanismos de denuncia social y visibilización de los casos de extrema violencia (torturas, violaciones, asesinatos) en los que, previsiblemente, han caído las fuerzas armadas.

En ese sentido, llama la atención la construcción actual del movimiento social que realizan los medios de comunicación hegemónicos (sobre todo prensa escrita y canales de televisión), enfatizando en la pasividad del movimiento, dando cuenta de un movimiento que no incomoda a nadie y que se ajusta con el discurso del gobierno, esto es: unidad. Este hecho da cuenta de dos cosas. Primeramente, de la estrecha relación que posee la línea editorial de estos medios con el discurso del gobierno, entre ambos intentando construir un discurso hegemónico y legitimado. Y, en segundo lugar, de un intento por desvirtuar el movimiento, señalando el fin de este y el regreso a la “normalidad”. Tomando en consideración todo lo anterior, junto con denunciar el nefasto rol de los medios hegemónicos en sus intentos por acallar la voz del pueblo y las medidas paliativas irrisorias por parte del gobierno que ni siquiera rozan el conflicto, emplazamos a la ciudadanía a continuar y radicalizar las movilizaciones, porque el alzamiento no ha terminado.